Acciones de la Fraternidad

Nuestros Obispos

Conozca nuestro Proyecto en Guatemala

S.E.R. Jesús Catalá Ibáñez

S.E.R. Luis Gutiérrez Martín

Acontecimientos de la Iglesia

Vida Litúrgica

viñeta Visita del Santo Padre a su Tierra Natal
 
viñeta Aclaraciones sobre la postura del Santo Padre ante el Islam

Calendario Litúrgico

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mons. Jesús E. Catalá Ibáñez

Nació en Villamarchante, archidiócesis y provincia de Valencia (España) el 22 de diciembre de 1949.

Ingresó a los once años en el Seminario diocesano de Valencia, donde cursó el bachillerato elemental y superior (1961‑1967) y los estu­dios eclesiásticos (1968‑1974).

Fue ordenado diácono en 1973, ministerio que ejerció durante tres años.

Obtuvo la Diplomatura en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1973) y la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia (1976).

Recibió la ordenación sacerdotal, el 3 de julio de 1976, siendo nombrado párroco de los pueblos de Rotglá y de la Granja de la Costera. Simultaneó este ministerio con el de profesor de Religión en un Instituto de Enseñanza Media y en el Seminario Menor, en Xátiva.

En 1978 fue destinado a la Delegación diocesana de Pastoral Vocacional, colaborando al mismo tiempo con el equi­po de formadores del Seminario Dio­cesano y con la Delegación diocesana del Clero. Fue profesor de Religión en el Instituto de Enseñanza Media "Luis Vives" de Valencia.

Obtuvo la Licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación (especialidad en Psicología) en la Universidad de Valencia (1981), don­de colaboró en investigaciones publicadas por el Departamento de Historia de la Psicología. Participó en los Congresos Internacionales de Psicología celebrados en Alicante-España (1981) y en Munich-Alemania (1985).

En 1982 fue nombrado párroco de “San Carlos Borromeo”de Albal, colaborando simultáneamente con las Delegaciones diocesanas de Pastoral Vocacional y de Catequesis.

Enviado a Roma para ampliar estudios, residió en el Pontificio Colegio Español de San José y colaboró en la parroquia romana de “San Paolo della Croce”. En la Pontificia Universidad Salesiana realizó los cursos de doctorado en Teología Pastoral y Catequética (1984‑1986).

Participó como asistente de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos (Vaticano) en la Asamblea Extraordinaria de 1985, colaborando a tiempo parcial hasta 1986 y desde 1987 como Oficial de dicha Secretaría.

Desde entonces, y hasta su nombramiento episcopal, participó en todas las Asambleas sinodales: sobre los Laicos (1987); sobre la Formación sacerdotal (1990); para Europa (1991); para África (1994); sobre la Vida consagrada (1994); para el Líbano (1995). Ha publicado varias colaboraciones y artículos sobre temas sinodales y dado diversas conferencias sobre estos temas.

En 1996 obtuvo el Doctorado en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el análisis de revista “Concilium”.

Ha acompañado al Santo Padre en tres viajes apostólicos a África: Costa de Marfil (1990), Angola (1992) y Uganda (1993).

El 4 de agosto de 1993 fue nombrado Capellán de Su Santidad.

El 25 de marzo fue nombrado obispo titular de Urusi y auxiliar del Arzobispo de Valencia, siendo consagrado el 11 de mayo de 1996 en la catedral de Valencia (España).

El 27 de abril de 1999 fue nombrado Obispo de Alcalá de Henares.

En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión episcopal de Relaciones Interconfesionales (1996-1999), de la de Seminarios y Universidades (1999-2002), de la Doctrina de la Fe (2002-2005) y de la de Enseñanza y Catequesis (1996-2005).

Desde 2005 es Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral y miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española.

 

 

 

 

 

 

Mons. Luis Gutiérrez Martín

Nace en Navalmanzano (Segovia) el día 26 de noviembre de 1931.

Cursó los estudios de Filosofía y de Teología en los Seminarios Claretianos de La Rioja. Se licenció y doctoró en Derecho Canónico y Romano por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. Es Diplomado por la Escuela de Práctica Jurídica de la Sagrada Congregación de Religiosos de Roma.

Fue ordenado el día 8 de septiembre de 1957, y el día 23 de octubre de 1988 recibió la Consagración episcopal como Obispo titular de Tisedi y Auxiliar de Madrid-Alcalá.

Con fecha 2 de julio de 1995 tomó posesión de la Diócesis de Segovia, de la que es titular.

La LXXI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española el día 3 de marzo de 1999 le eligió Presidente de la Comisión Mixta Obispos y Superiores Mayores.

Presidente de la Fundación “Las Edades el Hombre”,  de marzo de 2000 a junio de 2003.

Desde el año 1961 hasta el 1968 fue profesor de Derecho Canónico y Derecho Público Eclesiástico en los siguientes centros: Teologado Interprovincial Claretiano de Salamanca, Teologado Agustiniano de Salamanca, Facultad de Derecho Canónico del "Salesianum" de Roma, Facultad Teológica "Claretianum" de Roma.

Dentro de ese mismo período fue Secretario de la Revista "Commentarium Pro Religiosis et Missionariis" (Roma) y asesor de la  Embajada de España ante la Santa Sede en los primeros estudios para la reforma del Concordato de 1953 y sobre Ley de Libertad Religiosa.

Desde 1968 hasta 1980 desempeña el cargo de Superior Provincial de los Claretianos de la Provincia de Castilla a la que comprometió en tareas específicamente misioneras mediante la creación y promoción de dos Misiones pertenecientes a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en Centro América. Corresponde a esta etapa la puesta en práctica de los criterios del Concilio para la renovación de la vida religiosa y de las actividades apostólicas.

Desde 1968 fue sucesivamente Vocal, Vicepresidente y Presidente de la Conferencia Española de Religiosos. A esta última etapa pertenece el derecho de los Religiosos a asistir a las Asambleas Generales de la Conferencia Episcopal siempre que se trate de asuntos relacionados con el campo de acción de los mismos.

En 1973, siendo Presidente de CONFER, crea el Servicio Asistencial para los Religiosos (SERAS), que se convierte en Mutualidad autónoma en 1977.

En el período 1985-1989 imparte clases sobre los aspectos jurídicos de la Vida consagrada en el Instituto de Vida Religiosa de Madrid, integrado en la Universidad Pontificia de Salamanca.

En 1978 el Cardenal Tarancón le nombra Vicario Judicial de la Archidiócesis de Madrid; cargo que desempeña hasta el momento de su consagración episcopal, en 1988, siendo nombrado por el Cardenal Suquía Vicario General de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá.

Desde el cargo de Vicario General prestó los mejores oficios jurídicos en el proceso de desmembración de las nuevas diócesis de Alcalá y Getafe.

En junio de 1990 la Conferencia Episcopal Española aprobó su nombramiento como Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas, cargo que desempeñó hasta finales de 1996.

El 2 de julio de 1995 tomó posesión de la diócesis de Segovia, de la que es titular.

En la región eclesiástica de Castilla y León es Delegado de los Obispos para la Misión de Piura, en Perú, Representante de los Obispos de Castilla y León en la Comisión Mixta sobre Patrimonio y Presidente de la Fundación “Las Edades del Hombre”.

Desde febrero de 1999 es Presidente de la Comisión Mixta Obispos-Superiores Mayores de la Conferencia Episcopal Española. La Santa Sede le ha confiado también el cargo de Asistente General de los Monjes Jerónimos.

En el desempeño de sus cargos ha tenido como norma la evaluación de las tareas ministeriales y la fijación de criterios para una mayor fecundidad de las mismas, lo que le ha obligado a conocer la realidad y las necesidades pastorales y sociales de diversas regiones de España y de varias Repúblicas de Latino América.

Aparte de los numerosos artículos y ponencias de temática jurídica y religiosa, ha publicado los siguientes libros:

 

La Dispensa de la Ley del celibato eclesiástico. CMF Publications. Phoenix (USA), Roma, 1967

 

El Privilegio de nombramiento de Obispos en España. Roma, 1967  

 

También los clérigos bajo la jurisdicción del Estado. Roma, 1968

 

La incapacidad para contraer Matrimonio. Pont. Univ. de Salamanca, 1987

 

Voluntad y Declaración en el Matrimonio. Pont. Univ. de Salamanca, 1990

 

Los Monasterios de Monjas. Segovia, 2003

 

El Régimen de la Diócesis. Salamanca, 2004

 

 

 

 

 

 

Novena al Espíritu Santo

 

Día primero
  Día segundo
  Día tercero
  Día cuarto
  Día quinto
  Día sexto
  Día séptimo
  Día octavo
  Día noveno
ORACION AL ESPIRITU SANTO PARA PEDIR SUS DONES
INVOCACION AL ESPIRITU SANTO
Veni Creator

 

 

 

NOVENA AL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad, ocupa puesto preeminente en la espiritualidad neotestamentaria, en la oración litúrgica y en la piedad cristiana. El Espíritu Santo invisible infunde en el alma el don de la caridad, de la paz y de la simplicidad interior. De ahí que se le represente en forma de lengua de fuego y de sencilla paloma.

La devoción al Espíritu Santo arranca del Bautismo. En la gratuidad de gracia que recibimos nos hace "hijos" en el Hijo y "templos" en el Espíritu. Mantiene la sabiduría de las "cosas altas" en nosotros y el amor de Dios en la comunidad de creyentes. El don del Espíritu se nos hace pleno en la Confirmación.

El Espíritu mantiene la sabiduría de las "cosas altas" en nosotros y el "amor de Dios" en la comunidad de los creyentes.

 

Día primero

INVOCACIÓN INICIAL

Se puede recitar cualquiera de los dos himnos siguientes

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

0 bien:

¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

Esta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.

¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

Llama profunda
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia
y el amor ponga en vela la esperanza
hasta que el Señor vuelva.

¡El mundo brilla de alegría!
¡Se renueva la faz de la tierra!
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo!

LECTURA BIBLICA         Gál 5,16.22-25

Andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne. El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

Bendigamos a Dios Padre, que con tanta generosidad ha derramado los dones del Espíritu sobre todos los pueblos, y pidiéndole que no cese nunca de derramar su gracia sobre el mundo digamos:

Que la gracia del Espíritu Santo abunde, Señor, en el mundo.

Señor, que nos has dado a tu Elegido corno luz de los pueblos,
- abre los ojos de los ciegos y libra de toda esclavitud a los que viven en tinieblas.

Tú, que ungiste a Cristo con la fuerza del Espíritu Santo para que realizara la salvación de los hombres,
- haz que sintamos cómo pasa de nuevo por el mundo haciendo el bien y curando a todos.

Envía tu Espíritu, luz de los corazones,
- para que confirme en la fe a los que viven en medio de incertidumbres y dudas.

Envía tu Espíritu, solaz en el trabajo,
- para que reconforte a los que se sienten fatigados y desanimados.

Realiza la esperanza de los que ya han muerto
- y haz que cuando venga el Señor obtengan una resurrección gloriosa.

Padre nuestro...

ORACION

¡Oh Dios, que por la glorificación de Jesucristo y la venida del Espíritu Santo nos has abierto las puertas de tu reino!, haz que la recepción de dones tan grandes nos mueva a dedicarnos con mayor empeño a tu servicio y a vivir con mayor plenitud las riquezas de nuestra fe. Por Jesucristo Nuestro Señor.

"La Muerte es la compañera del amor, la que abre la puerta y nos permite llegar a Aquel que amamos". (San Agustín)

 

 

Día segundo

INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA Hech.5,30-32

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

Oremos a Dios Padre, a quien pertenece el honor y la gloria por los siglos de los siglos, y pidiéndole nos conceda ir creciendo en la esperanza por la acción del Espíritu Santo, digámosle:

Ven, Señor, en nuestra ayuda y sálvanos.

Padre todopoderoso, envíanos tu Espíritu, que interceda por nosotros,
- porque nosotros no sabernos pedir lo que nos conviene.

Envíanos tu Espíritu, luz esplendorosa,
- y haz que penetre hasta lo más íntimo de nuestro ser.

No nos abandones, Señor, en el abismo en que nos sumerge nuestro pecado,
- porque somos obra de tus manos.

Concédenos comprensión para acoger a los débiles y frágiles en la fe,
- no con impaciencia y resentimiento, sino con auténtica caridad.

Padre nuestro...

ORACION

Dios todopoderoso, brille sobre nosotros el esplendor de tu gloria, y que el Espíritu Santo, luz de tu luz, fortalezca los corazones de los regenerados por tu gracia. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

Día tercero

INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA         1 Cor. 6,19-20

¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habla en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, bendito por los siglos, y pidiéndole que envíe al Espíritu Santo a los que ha redimido con su muerte y resurrección, digamos:

Salva, Señor, a los que has redimido.

Envía a la Iglesia el Espíritu de la unidad,
- para que desaparezcan todas las disensiones, odios y divisiones.

Tú, que libraste a los hombres del dominio de Satanás,
- libra también al mundo de los males que le afligen.

Tú, que, dócil al Espíritu, diste cumplimiento a tu misión,
- haz que los sacerdotes hallen en la oración la fuerza y la luz del Espíritu, para ser fieles a su ministerio.

Que tu Espíritu guíe a los gobernantes,
- para que busquen y realicen el bien común.

Tú, que vives en la gloria del Padre,
- acoge a los difuntos en tu reino.

Padre nuestro

ORACION

Que tu Espíritu, Señor, nos penetre con su fuerza, para que nuestro pensar te sea grato y nuestro obrar concuerde con tu voluntad. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

 

Día cuarto

 INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA         Rom.8,10-11

Si Cristo está con vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por el mismo Espíritu, que habita en vosotros.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

Bendigamos a Cristo, el Señor, por quien tenemos acceso al Padre en el Espíritu Santo, y supliquémosle diciendo:

Escúchanos, Señor Jesús.

Envía tu Espíritu, huésped deseado de las almas,
- y haz que nunca le causemos penas.

Tú, que resucitaste de entre los muertos y estás sentado a la derecha de Dios,
- intercede siempre por, nosotros ante el Padre.

Haz que el Espíritu nos mantenga unidos a ti,
- para que ni la tribulación, ni la persecución, ni los peligros nos separen nunca de tu amor.

Enséñanos a acogernos mutuamente,
- como tu nos acogiste para gloria de Dios.

Padre nuestro...

ORACION

Padre lleno de amor, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, dedicarse plenamente a tu servicio y vivir unida en el amor, según tu voluntad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

 

Día quinto

INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA         Rom.8,26-27

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu y que su intercesión por los santos es según Dios.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, el Señor, que nos prometió enviar el Espíritu Santo, que procede del Padre, y supliquémosle diciendo:

Señor Jesucristo, danos tu Espíritu.

Que tu palabra, ¡oh Cristo!, habite con toda riqueza en nosotros,
- para que te demos gracias con salmos, himnos y cánticos inspirados por el Espíritu.

Tú, que por medio del Espíritu nos hiciste hijos de Dios,
- haz que, unidos a ti, invoquemos siempre al Padre por medio del Espíritu.

Haz que obremos guiados por tu sabiduría,
- y que realicemos nuestras acciones a gloria de Dios.

Tú, que eres compasivo y misericordioso,
- concédenos estar en paz con todo el mundo.

Padre nuestro...

ORACION

Te pedimos, Dios de poder y misericordia, que envíes tu Espíritu Santo, para que, haciendo morada en nosotros, nos convierta en templos de su gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

 

Día sexto

INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA         Rom. 8,14-17

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar" ¡Abbá! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio de que somos hijos de Dios y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

Unámonos en la alabanza y la oración a todos los que han sido justificados por el Espíritu de Dios, y digámosle:

Que tu Espíritu, Señor, venga en nuestra ayuda.

Señor Jesús, haz que nos dejemos guiar durante todo el día por el Espíritu Santo
- y que siempre nos comportemos corno hijos de Dios.

 Intercede, Señor, por medio del Espíritu Santo, ante el Padre
- para que seamos dignos de alcanzar tus promesas.

Convierte en generosidad nuestro egoísmo,
- para que nuestro gozo esté más en dar que en recibir.

Danos, Señor, el sentido de Dios,
- para que, ayudados por tu Espíritu, crezcamos en el conocimiento de ti y del Padre.

Padre nuestro...

ORACION

¡Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu iglesia extendida por todas las naciones! derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el Corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

 

Día séptimo

INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA         1 Cor. 2,9-10

Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que le aman. Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu, y el Espíritu todo lo penetra, hasta la profundidad de Dios.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

Bendigamos a Cristo, que nos prometió enviar el Espíritu Santo, que procede del Padre, y supliquémosle diciendo:

Señor, danos tu Espíritu.

Te damos gracias, Señor Jesús, y por medio de ti bendecimos también al Padre en el Espíritu Santo
- y te pedirnos que hoy todas nuestras palabras y obras sean según tu voluntad.

Concédenos vivir de tu Espíritu
- para ser de verdad miembros vivos de tu cuerpo.

Haz que no juzguemos ni menospreciemos a ninguno de nuestros hermanos,
- pues todos tenemos que comparecer para ser juzgados ante tu tribunal.

Cólmanos de alegría y paz en nuestra fe,
- hasta que rebosemos de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo.

Padre nuestro...

"La palabra de Dios es el árbol de vida que te ofrece el fruto bendito"
(San Efrén, Diac.)

ORACION

Derrama, Señor, sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio de ti con nuestras obras. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

 

Día octavo

INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA         Hech.5,30-32

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

 Glorifiquemos a Cristo, que ha subido al cielo para enviar el Espíritu Santo sobre sus apóstoles, y digámosle suplicantes:

Envíanos, Señor, tu Espíritu.

Señor Jesucristo, que has sido glorificado a la derecha del Padre, envíanos el Espíritu prometido,
- para que nos veamos, revestidos de su fortaleza.

Tú, que quieres que tus discípulos sean prudentes como la serpiente y sencillos corno la paloma,
- enséñanos, por tu Espíritu, la verdadera prudencia y sencillez.

Tú, que estás sentado a la derecha del Padre, intercede por nosotros como nuestro sacerdote,
- y ora en nosotros corno nuestra Cabeza.

Concédenos que por nuestras tribulaciones compartamos tus sufrimientos,
para que podamos compartir también tu gloria.

Padre nuestro...

ORACION

Tu Hijo, Señor, después de subir al cielo, envió sobre los apóstoles el Espíritu Santo, que había prometido, para que penetraran en los misterios del reino; te pedimos que repartas también entre nosotros los dones de este mismo Espíritu. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

 

Día noveno

INVOCACION INICIAL

Se hace como en el día primero.

LECTURA BIBLICA         Rom 8,1 1

Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por el mismo Espíritu, que habita en vosotros.

V/. El Espíritu Consolador. Aleluya, aleluya.

R/. Os lo enseñará todo. Aleluya, aleluya.

PRECES

 

Celebremos la gloria de Dios, quien, al llegar a su término, en Pentecostés, los cincuenta días de Pascua, llenó a los apóstoles del Espíritu Santo, y, con ánimo gozoso y confiado, supliquémosle diciendo:

Envía tu Espíritu, Señor, y renueva el mundo.

Tú, que al comienzo de los tiempos creaste el cielo y la tierra y al llegar la etapa final de la historia quisiste que Cristo fuera cabeza de toda la creación,
- por tu Espíritu renueva la faz de la tierra y conduce a los hombres a la salvación.

Tú, que soplaste el aliento de vida en el rostro de Adán,
- envía tu Espíritu a la Iglesia, para que, vivificada y rejuvenecida, comunique tu vida al mundo.

Ilumina a todos los hombres con la luz de u Espíritu y disipa las tinieblas de nuestro mundo,
- para que el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y la guerra en paz.

Fecunda el mundo con tu Espíritu, agua viva que mana de Cristo,
- para que la tierra entera se vea libre de todo mal.

Tú, que obra del Espíritu Santo conduces sin cesar a los hombres a la vida eterna,
- dígnate llevar, por este mismo Espíritu, a los difuntos al gozo eterno de tu presencia.

 Padre nuestro...

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que has querido que la celebración de la Pascua durase simbólicamente cincuenta días y acabase con el día de Pentecostés, te pedirnos que los pueblos divididos por el odio y el pecado se congreguen por medio de tu Espíritu y que las diversas lenguas encuentren su unidad en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

ORACION AL ESPIRITU SANTO PARA PEDIR SUS DONES

¡Oh Espíritu Santo!, llena de nuevo mi alma con la abundancia de tus dones y frutos. Haz que yo sepa, con el don de sabiduría, tener este gusto por las cosas de Dios que me haga apartar de las terrenas.

Que sepa, con el don de entendimiento, ver con fe viva la importancia y belleza de la verdad cristiana.

Que, con el don de consejo, ponga los medios más conducentes para santificarme, perseverar y salvarme.

Que el don de fortaleza me haga vencer todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de la salvación.

Que sepa, con el don de ciencia, discernir claramente entre el bien y el mal, lo falso de lo verdadero, descubriendo los engaños del demonio, del mundo y del pecado.

Que, con el don de piedad, ame a Dios como Padre, le sirva con fervorosa devoción y sea misericordioso con el prójimo.

Finalmente, que, con el don de temor de Dios, tenga el mayor respeto y veneración por los mandamientos de Dios, cuidando de no ofenderle jamás con el pecado.

Lléname, sobre todo, de tu amor divino; que sea el móvil de toda mi vida espiritual; que, lleno de unción sepa enseñar y hacer entender, al menos con mi ejemplo, la belleza de tu doctrina, la bondad de tus preceptos y la dulzura de tu amor. Amén.

 

INVOCACION AL ESPIRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V/. Envía tu Espíritu, Señor.

R/. Y renueva la faz de la tierra.

ORACION

¡Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo! concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

VENI, CREATOR SPIRITUS

Veni, Creátor Spíritus
Mentes tuórum visita,
Imple supérna grátia
Quae tu creásti péctora.

Qui diceris Paráclitus,
Altíssimi donum Dei
Fons vivus, ignis, cáritas
Et spiritalis, únctio.

Tu septifórmis múnere,
Dígitus patémae déxterae
Tu rite promíssum Patris,
Sermóne ditans gúttura.

Accénde lumen sénsibus:
lnfúnde amórem córdibus:
lnfirma nostri córporis
Virtúte firmans pérpeti.

Hedem repéllas lóngius,
Pacémque dones prótinus:
Ductóre sic te praévio
Viémus omne nóxium.

Per te sciámus da Patrem,
Noscámus atque Filium,
Teque utriúsque Spíritum
Credámus omni témpore.

Deo Patri sit gloria,
Et Filio, qui a mórtuis
Surréxit, ac Paráclito,
In saeculórum saécula.

Amen.

Ven, ¡oh Espíritu Creador!,
visita las almas de los tuyos,
llena de tu gracia divina
los corazones que tú creaste.

Tú, que eres llamado Paráclito,
don del altísimo Dios,
Fuente Viva, fuego, amor
y unción del espíritu.

Tú, el de los siete dones,
el dedo de la diestra del Padre,
la promesa solemne del Padre,
que dotas de palabra las gargantas.

Enciende la luz en los espíritus,
infunde tu amor en los corazones
confortando con tu auxilio continuo
la flaqueza de nuestra carne.

Aleja más y más a nuestro enemigo
y danos pronto la paz
para que así, guiándonos tú,
evitemos todo mal.

Haz que por ti conozcamos al Padre,
y que conozcamos al Hijo,
y que creamos siempre en ti,
¡Oh Espíritu, que procedes de ambos!

Gloria sea dada a Dios Padre
y al Hijo, que resucitó.
y al Paráclito,
por los siglos de los siglos.

Amén.